lunes, 9 de febrero de 2015

CASI...

Nirav Patel

Querido casi esposo:
Estoy en un tugurio rodeado de montañas desconocidas, donde el amanecer, a pesar de la cálida decoración en madera del local, es frío, sobre todo con las ventanas abiertas.
Aún no me he lavado la cara, precisamente hoy que debería estar empolvando mi cutis con suaves productos aromatizados. No huelo precisamente a jazmín ni he usado la peineta plateada que compramos para recogerme el pelo. He desayunado güisqui y huevos fritos, me apetecía tras esta noche interminable. He dejado la dieta, como supondrás.
Sé que estarás herido, sé que no me perdonarás, sé que he sido cruel. Lo sé, pero no quiero comenzar esta nueva etapa sospechando que no soy la diana de tus deseos, que hay alguien por cuyos pliegues quieres perderte, y que no soy yo (he espiado tu móvil, lo siento, me parecerá bien si me llamas hija de puta).
Puedes quedarte con todo, con tus cosas, con las mías y con las que iban a ser de nosotros. Eso sí, no busques las ligas, ahora están en poder de un lujurioso y fornido desconocido de las montañas, al que ya he olvidado porque ahora en mi cabeza sólo caben precipicios y frío.
Supongo que echaré de menos tus cálidos abrazos en las noches glaciales que me esperan, o quizás no. No sé.

Fdº: La otra.


1 comentario:

  1. me encanta como escribes, cada dia te vas superando. Luego dices que ya no te inspiras que has perdido la capacidad. Me encantan tus relatos deberias de darlos mas a conocer.

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