lunes, 8 de agosto de 2016

CRITICOS LITERARIOS

El purista crítico literario organizaba y apuntaba, y bebía vino tinto; en copa. Daba consejos sobre bes y  uves y comas mal usadas. Mientras cogía las patatas fritas con las manos y usaba el tenedor para pinchar las gambitas de la sopa, aseguraba, dedo en ristre, que el guion de diálogo no era igual que la raya de separación, y que las formas eran importantes para escribir una frase.

martes, 17 de mayo de 2016

VI MICROQUEDADA ZARAGOZA, MI APORTACIÓN


VIENTO SIN NOMBRE

El viento también sopla allí abajo, a lomos de la urgencia y la soledad. Se mete entre las rendijas de los desesperados y los impacientes, y anida en las casas deshabitadas, alentando el miedo de los débiles de alma. Agoniza meses después consumido por la suave  y perfumada brisa que vive en su interior.

lunes, 16 de mayo de 2016

VI QUEDADA MICRORRELATISTA - ZARAGOZA

                                               CREANDO PERSONAJES

La protagonista de historias tenía un andar temblequeande y ameboide. Se escurría entre las juntas de las baldosas y cada vez iba a menos. Por los raíles de la estación podían verse las gotitas que chorreaban desde el andén, brillantes y minúsculas. Aquel día Zaragoza estrenaba su primer cielo azul, tras una semana de lluvias impertinentes. Llegó a sus calles huyendo de las críticas de literatos angulosos y estrechos que intentaban darle caza. Las fuerzas la abandonaban. La memoria le fallaba. Estaba comenzando a no ser nada.
Empujada por intermitentes ráfagas de cierzo acabó en los sótanos oscuros y pedregosos de una bóveda iluminada por focos que ilustraban a contadores de historias. Ya no había remedio, los críticos perdieron la partida, porque la protagonista fue capturada por aquellos micro-relatistas que le dieron forma, perspectiva y sentimientos.

lunes, 18 de abril de 2016

ABANDONAR LA VIDA A BOCADOS


Quiero creer que las cosas terribles siempre ocurren en días tormentosos y tristes, a través de nubes oscuras que acechan como mirlos insidiosos; o en noches frías con jirones de cirros ocultando la luna llena. Pero no es cierto, a veces transcurren con un sol de primavera bajo el que nunca puede pasar nada malo, y las historias, hasta las malas, suceden públicamente sin pudor ni conciencia de pecado.
Así debió ocurrir aquello, sin conciencia de pecado, sin pudor por parte de los justicieros. En mi casa lo contaban como un hecho mágico que adquiría condición mítica de heroicidad, o de justicia divina.
Antonio, mi tío, era un hombre de campo, joven, fuerte y grande, al que llamaban El Penas, por su afición al cante, y cuyo único delito había sido trabajar duro y hablar con demasiada libertad en la posada.
Un día, o una noche quizás, montó contra su voluntad en un camión pegaso, el único de la comarca, confiscado con conductor incluido, para acarrear cuerpos, vivos y muertos.
El camión olía a sangre, a mierda, a vómito y a orines secos escapados de decenas de viajeros anteriores. Llegó a una cuneta cualquiera, una fría y oculta, tras una curva, o tras unos pinos. Bajaron todos. Antonio se resistió a los empujones de su verdugo, Mateano se apodaba, con el que había trabajado codo con codo en más de una ocasión.
─Si me vais a matar, será a la fuerza. No pienso colaborar.
─Hijo de puta, cabrón, ¡baja ya!
Supongo que el miedo movía a los dos. A uno por su cercanía a la muerte, al otro por su lejanía de la vida.
Bajó del camión a patadas, y como un perro acorralado y rabioso mordió a su guardián en la espinilla. Todas sus fuerzas, desde aquel instante hasta el final de sus días quedaron concentradas entre la mandíbula de Antonio y la pierna que lo pateaba.
Luego, un fuerte golpe en la cabeza, un sonido agudo y la oscuridad.

Años después, cuando la contienda y la post contienda habían dejado a unos sin nada y a otros muertos, el guardián de aquella escena aún tenía la herida tierna agarrada a su pierna. Nunca se le curó. Dicen que se enquistó y le provocó una abertura supurante y maloliente que no dejó de recordarle, mientras tuvo consciencia, que un día, alguien a quien conocía, luchó contra él, con uñas y dientes, para no abandonar injustamente esta vida.

14 ABRIL 2016

viernes, 1 de abril de 2016

LLUVIA


Hace frío, y llueve. Miro hacia el cielo con los ojos cerrados. Juego a que las gotitas de lluvia hacen diana en mi boca abierta. Me producen risa. Me acarician los labios y chorrean por mi barbilla. Algunas cuelan atrevidas, y directamente embisten contra mi garganta.

Cuando sea mayor, a esto, lo llamaré orgasmo.

martes, 15 de marzo de 2016

PECADO ORIGINAL

Mi colaboración, junto a Jordi Ponce Pérez, para "Madriguera de  Historias" en torno al PECADO.


Jordi Ponce Pérez

Había aterrizado en aquel claro del Edem casi sin darse cuenta, huyendo de la demoledora belleza de la reina, que obsesionada con la inutilidad de sus aficiones, había jurado matarla. El interés de la joven Blancanieves por los asuntos de estado se reducía a alimentar a las palomas del patio central, a cantar y pasear por el bosque rodeada de animalitos, y a broncearse en las escalinatas de palacio junto a 7 de sus mejores amigos.
En aquel paraíso suave, cálido y acogedor, todo invitaba a descansar. Se sentó bajo un enorme manzano cuyas ramas se abrían casi hasta el infinito. El siseo de una preciosa criatura verde y sinuosa llamó su atención.
─Te sentirás mejor si comes, le dijo ofreciéndole una seductora manzana.
Ella la mordió confiada, y justo en aquel momento sintió que su vida pendía de un hilo; angustia, estrés, preocupación, ansiedad…Cosas que ni sabía que existían se agarraron a su garganta. Respirar se le hacía insostenible. La idea de que mañana sería lunes la sorprendió de repente.
Se levantó, cogió a la serpiente por el cuello y, con una extraña e hipnótica ira, le gritó:

─ ¡Tengo que buscar trabajo!

martes, 9 de febrero de 2016

CON LOS PIES EN LA TIERRA

Mike Dempsey 

A Amalia Salcedo no le convencía eso de poner los pies en el suelo. La tierra le producía urticaria y le costaba deslizarse por ella; patinaba mejor por los mundos que surgían de entre sus cabellos.  Se lo habían dicho miles de veces, pon los pies en la tierra.  Pero ella no estaba dispuesta a dejar sus ensoñaciones a cambio de una realidad que no aportaba nada a nadie y  que además le ensuciaba los pies.

martes, 5 de enero de 2016

LA MALDICIÓN

Hubiera nacido en los tiempos de la ración, cuando el hambre era mucha y el pan negro, como el miedo. Pero nunca lo hizo porque una bala atravesó el vientre de su madre junto a las paredes blancas del cementerio del pueblo. Puede que ocurriera de noche, o quizás de día; en realidad poca importancia tiene la luz para un ser que nunca llegó a verla.
Fue cerca de las eras donde se trastocó para siempre su deseo de nacer, el lugar donde su madre tantas veces había sudado, espigado y acompañado a su marido en días de calor, soñando con la familia que empezaban a construir.
Había pocos espectadores, el cura y el verdugo, pero un buen puñado de actores; mujeres y hombres dándole la espalda a las paredes encaladas, mirando hacia el oeste, hacia las piedras llenas aún de restos de trigo.
El cura, que se había ganado el Don por el mero hecho de estudiar en el seminario, se llamaba Benjamín. Al Terrible Pérez, que había conseguido su apodo por ser el verdugo más temido del pueblo, nadie le reconocía otro nombre. 
Tras la guerra, Pérez tuvo que exiliarse de su pueblo como el apestado que todo el mundo lo consideraba, e intentó echar raíces en uno y otro sitio, sin mucho éxito. No se sabe muy bien si fue por una incapacidad innata para conservar los trabajos que encontraba o porque allí donde fuera, si había persona que lo conociera, truncaba sus planes y sus relaciones; como aquel negocio que se le fue al garete, cuando ya vivía a 100 km de su casa, y volvió para intentar vender una partida de burros entre sus paisanos. Tuvo que volver con las orejas gachas a su nueva residencia y con las bestias sin vender.
Aquel fusilamiento no fue como cualquier otro. Cuando el párroco vio a la joven mujer preñada, pidió y suplicó al hombre que se iba a encargar de quitarle la vida que, por el amor de dios, la dejara vivir. La mirada del verdugo no dejo lugar a dudas: despectiva, inquisidora, retadora. Sin dejar de mirar al cura a los ojos, extendió su mano firme y disparó un solo tiro sobre el cuerpo de la mujer, cuya doble vida cayó desplomada antes de que nadie fuera capaz, siquiera, de escuchar el sonido del disparo.
El cura, con rabia oculta y miedo contenido, intentando mantener su posición de privilegiado, maldijo de todas las maneras que supo aquel acto, y sin poder evitar que las palabras escaparan de su boca, le dijo:
─Te verás errante por el resto de tus días.

Terrible Pérez murió solo, lejos de los suyos y de la tierra que lo vio nacer, despreciado y maldito; errante.

jueves, 31 de diciembre de 2015

¡FELIZ AÑO!


Siempre me ha parecido buena idea versionarse a sí mismo. En esta ocasión la imagen de Andrés Galindo ha sido las generadora de los tres últimos relatos: Jardinería, Tentáculos, Regalos.
:  
Andrés Galimdo

JARDINERIA



El macetero era horrible, y la planta. No podía ser de otra forma; al fin y al cabo esa maceta era el producto de las semillas que la habían martirizado durante toda su vida, desde el miedo a la oscuridad de su primera infancia hasta el horror a la soledad de su adultez. Incluso había plantado sus pesadillas y sus desvelos, y sus decepciones también. Unas las había plantado cuando apenas eran semilla, otras cuando ya habían crecido desmesuradamente ¡Qué necesidad había de poner un macetero bonito a semejantes brotes!

martes, 29 de diciembre de 2015

TENTÁCULOS

 Nunca supo si aquellos tentáculos que la oprimían eran las palabras ásperas de su marido o la vida, que le iba echando raíces. Pero si sabía que las noches ya no eras tiernas y pacíficas, porque durante las cenas el odio y el dolor atravesaban el pan y la tortilla, y las papas cocidas…Y todo tomaba color a miedo y sabor a babas saladas.