domingo, 6 de noviembre de 2016

VAIVÉN



Los volantes de su falda se movían al ritmo de los sabores del helado y revoloteaban en un vaivén nervioso que demostraban lo mucho que le gustaba aquel cucurucho de sabores. Ya se notaba que esa falda iba a ocultar, en un futuro no muy lejano, unas onduladas caderas y un gusto indiscutible por la música bailable.  Ese largo pelo rizado y erizado por la humedad de la noche, una naricita pequeña y discreta, su insistencia en hablar a la gente cerquita de sus labios… Me era imposible dejar de observarla; sus siete años no eran excusa para ignorar ciertos datos. 

sábado, 15 de octubre de 2016

DETERMINACIÓN

Si la llamaban La niño no era por su indeterminación ante la vida. Él lo tenía muy claro. Eran los demás los que se negaban a verlo. Por eso tenía que teñir sus pestañas con rímel y colorear sus labios con gloss suavemente anaranjado. Para no dar demasiadas pistas usaba ropa de chico nada varonil. Su pantalón descansaba perfectamente sobre sus móviles caderas hasta medio muslo y se ampliaban hasta media pierna. La camiseta era de un ceñido blanco inmaculado y su pelo corto estaba meticulosamente estudiado para que un mechón reposara sobre uno de sus ojos, dándole un falso e interesante aspecto de descuido. Su aire de divo a lo Marlene Dietrich era indiscutible.

No comprendía por qué lo llamaban La niño, no le hacía justicia.

sábado, 8 de octubre de 2016

MI APORTACIÓN A "ESCRITORES POR CIUDAD JUAREZ", GRANADA

MISERIA Y MIEDO
Es cierto lo que dicen, que la miseria huele a mierda y a caca de perro. A veces la vida se vuelve miseria en un instante, sin apenas darte cuenta.
Hace meses que vivo con Luis (desde que mamá murió y mi casa se convirtió en un infierno de hombres exigiendo atención). Él hace como que me cuida y dice que me quiere. Antes me daba besos especiados con sabor a canela y jengibre. Pero ahora tengo miedo, y asco. Se trae entre manos asuntos que no llego a entender, o no quiero. Sale a deshoras y vuelve con la ropa revuelta, oliendo a pena negra, a veces manchada de un marrón seco - sospechoso. Yo no pregunto, pero sé que la gente del barrio lo mira con un respeto contenido que atufa a ganar de huir. Sus extrañas salidas siempre coinciden con un horror: la desesperación por la desaparición de Malú,  los llantos por el hallazgo del cuerpo descuartizado de María, la rabia por la violación de aquellas chicas del centro de la ciudad…
No puedo huir; le pertenezco, me lo dejó claro un día que le pedí explicaciones. Desde entonces tengo que soportar cada noche su aliento jadeante y húmedo en mi nuca cuando vuelve de sus correrías, y sus manos manoseando mi cuerpo como si fuera carne de mercado. Luego, cuando no me ve, vomito. En esta ciudad las chicas se sienten más libres en su casa; a mí el miedo me acosa dentro y fuera.

La miseria huele a mierda, pero el miedo suena a cadenas que se arrastran, y a resignación.

lunes, 8 de agosto de 2016

CRITICOS LITERARIOS

El purista crítico literario organizaba y apuntaba, y bebía vino tinto; en copa. Daba consejos sobre bes y  uves y comas mal usadas. Mientras cogía las patatas fritas con las manos y usaba el tenedor para pinchar las gambitas de la sopa, aseguraba, dedo en ristre, que el guion de diálogo no era igual que la raya de separación, y que las formas eran importantes para escribir una frase.

martes, 17 de mayo de 2016

VI MICROQUEDADA ZARAGOZA, MI APORTACIÓN


VIENTO SIN NOMBRE

El viento también sopla allí abajo, a lomos de la urgencia y la soledad. Se mete entre las rendijas de los desesperados y los impacientes, y anida en las casas deshabitadas, alentando el miedo de los débiles de alma. Agoniza meses después consumido por la suave  y perfumada brisa que vive en su interior.

lunes, 16 de mayo de 2016

VI QUEDADA MICRORRELATISTA - ZARAGOZA

                                               CREANDO PERSONAJES

La protagonista de historias tenía un andar temblequeande y ameboide. Se escurría entre las juntas de las baldosas y cada vez iba a menos. Por los raíles de la estación podían verse las gotitas que chorreaban desde el andén, brillantes y minúsculas. Aquel día Zaragoza estrenaba su primer cielo azul, tras una semana de lluvias impertinentes. Llegó a sus calles huyendo de las críticas de literatos angulosos y estrechos que intentaban darle caza. Las fuerzas la abandonaban. La memoria le fallaba. Estaba comenzando a no ser nada.
Empujada por intermitentes ráfagas de cierzo acabó en los sótanos oscuros y pedregosos de una bóveda iluminada por focos que ilustraban a contadores de historias. Ya no había remedio, los críticos perdieron la partida, porque la protagonista fue capturada por aquellos micro-relatistas que le dieron forma, perspectiva y sentimientos.

lunes, 18 de abril de 2016

ABANDONAR LA VIDA A BOCADOS


Quiero creer que las cosas terribles siempre ocurren en días tormentosos y tristes, a través de nubes oscuras que acechan como mirlos insidiosos; o en noches frías con jirones de cirros ocultando la luna llena. Pero no es cierto, a veces transcurren con un sol de primavera bajo el que nunca puede pasar nada malo, y las historias, hasta las malas, suceden públicamente sin pudor ni conciencia de pecado.
Así debió ocurrir aquello, sin conciencia de pecado, sin pudor por parte de los justicieros. En mi casa lo contaban como un hecho mágico que adquiría condición mítica de heroicidad, o de justicia divina.
Antonio, mi tío, era un hombre de campo, joven, fuerte y grande, al que llamaban El Penas, por su afición al cante, y cuyo único delito había sido trabajar duro y hablar con demasiada libertad en la posada.
Un día, o una noche quizás, montó contra su voluntad en un camión pegaso, el único de la comarca, confiscado con conductor incluido, para acarrear cuerpos, vivos y muertos.
El camión olía a sangre, a mierda, a vómito y a orines secos escapados de decenas de viajeros anteriores. Llegó a una cuneta cualquiera, una fría y oculta, tras una curva, o tras unos pinos. Bajaron todos. Antonio se resistió a los empujones de su verdugo, Mateano se apodaba, con el que había trabajado codo con codo en más de una ocasión.
─Si me vais a matar, será a la fuerza. No pienso colaborar.
─Hijo de puta, cabrón, ¡baja ya!
Supongo que el miedo movía a los dos. A uno por su cercanía a la muerte, al otro por su lejanía de la vida.
Bajó del camión a patadas, y como un perro acorralado y rabioso mordió a su guardián en la espinilla. Todas sus fuerzas, desde aquel instante hasta el final de sus días quedaron concentradas entre la mandíbula de Antonio y la pierna que lo pateaba.
Luego, un fuerte golpe en la cabeza, un sonido agudo y la oscuridad.

Años después, cuando la contienda y la post contienda habían dejado a unos sin nada y a otros muertos, el guardián de aquella escena aún tenía la herida tierna agarrada a su pierna. Nunca se le curó. Dicen que se enquistó y le provocó una abertura supurante y maloliente que no dejó de recordarle, mientras tuvo consciencia, que un día, alguien a quien conocía, luchó contra él, con uñas y dientes, para no abandonar injustamente esta vida.

14 ABRIL 2016

viernes, 1 de abril de 2016

LLUVIA


Hace frío, y llueve. Miro hacia el cielo con los ojos cerrados. Juego a que las gotitas de lluvia hacen diana en mi boca abierta. Me producen risa. Me acarician los labios y chorrean por mi barbilla. Algunas cuelan atrevidas, y directamente embisten contra mi garganta.

Cuando sea mayor, a esto, lo llamaré orgasmo.

martes, 15 de marzo de 2016

PECADO ORIGINAL

Mi colaboración, junto a Jordi Ponce Pérez, para "Madriguera de  Historias" en torno al PECADO.


Jordi Ponce Pérez

Había aterrizado en aquel claro del Edem casi sin darse cuenta, huyendo de la demoledora belleza de la reina, que obsesionada con la inutilidad de sus aficiones, había jurado matarla. El interés de la joven Blancanieves por los asuntos de estado se reducía a alimentar a las palomas del patio central, a cantar y pasear por el bosque rodeada de animalitos, y a broncearse en las escalinatas de palacio junto a 7 de sus mejores amigos.
En aquel paraíso suave, cálido y acogedor, todo invitaba a descansar. Se sentó bajo un enorme manzano cuyas ramas se abrían casi hasta el infinito. El siseo de una preciosa criatura verde y sinuosa llamó su atención.
─Te sentirás mejor si comes, le dijo ofreciéndole una seductora manzana.
Ella la mordió confiada, y justo en aquel momento sintió que su vida pendía de un hilo; angustia, estrés, preocupación, ansiedad…Cosas que ni sabía que existían se agarraron a su garganta. Respirar se le hacía insostenible. La idea de que mañana sería lunes la sorprendió de repente.
Se levantó, cogió a la serpiente por el cuello y, con una extraña e hipnótica ira, le gritó:

─ ¡Tengo que buscar trabajo!

martes, 9 de febrero de 2016

CON LOS PIES EN LA TIERRA

Mike Dempsey 

A Amalia Salcedo no le convencía eso de poner los pies en el suelo. La tierra le producía urticaria y le costaba deslizarse por ella; patinaba mejor por los mundos que surgían de entre sus cabellos.  Se lo habían dicho miles de veces, pon los pies en la tierra.  Pero ella no estaba dispuesta a dejar sus ensoñaciones a cambio de una realidad que no aportaba nada a nadie y  que además le ensuciaba los pies.