miércoles, 29 de noviembre de 2017

RONDA DE RECONOCIMIENTO

El rojo manchaba las aceras y los llantos corrían por las callejuelas. Fuimos a la plaza del pueblo a reconocer a los nuestros. Los dispusieron todos en fila, como una tanda de melones para vender, desnudos y ensangrentados. Irreconocibles.  Yacían quietos, sumisos,  en aquel lugar que tantas veces habían frecuentado alegremente para buscar jornal. Así lo relataba mi abuelo una y otra vez.
Se pasearon al lado de cada cuerpo, uno por uno, hasta siete, con una paciencia que gemía desesperación, con la esperanza de no descubrir nada familiar en ellos. Sangre, miembros amputados, barro y heridas inflamadas lo ocultaban todo. Los habían reclutado a la fuerza de entre el polvo y las azadas, en plena siega de agosto. Ignorantes y pobres, críos la mayoría, habían caído en el  Peñón de la Mata luchando con la misma fuerza que empleaban en las tierras del secano, pero por mucho menos sueldo.
-          Este es el vuestro. Tu hermano era muy velludo.
Antonia la Loya, cuya preferencia por hombres con miembro grande era  conocida, lo dijo como una profecía, rotundamente, como algo que aún no había ocurrido pero que era irremediable.
Una oleada de angustia contenida cayó sobre ellos, y las rodillas cedieron a su peso. Estaba sucio, aún no parecía él. A falta de agua, su propia saliva y un pico de la falda de su hermana sirvió para limpiarle tímidamente la cara, descubriendo, poco a poco,  como si estuvieran dibujando en la arena, sus cejas espesas, la nariz, el lunar de su mejilla…
Mi abuelo no pudo asistir al entierro de su hermano. Ese mismo día lo llamaron a filas. Estaba asustado, el miedo le impedía llorar su muerte y en su cabeza solo rondaban dos ideas: quien lo reconocería entre los muertos, si nunca nadie había visto su cuerpo desnudo, si su vello aun no invadía su piel, los pechos grandes de Antonia.

domingo, 8 de octubre de 2017

POR VOLUNTAD PROPIA

Por voluntad propia cedió por última vez a aquellas manos agresivas bajo su falda. No podía decir que no le gustara, le hacía sentir dulcemente dominada. Lo malo era después; esa sensación de mediocridad y tristeza; de puta barata a cambio de nada. Eso sí que dolía. Dolía tanto que mientras se limpiaba los restos que escurrían por sus muslos, su alma la abandonaba y quedaba vacía durante horas, y le dolía el pecho y algo ahogaba su garganta, aun con más fuerza que cuando él la sujetaba contra la pared y le pegaba.
Estaba cansada de oler el miedo impregnando su piel horas antes de que entrara por la puerta, y de sentir el espanto agarrándola por dentro cuando ya estaba allí.

Por voluntad propia decidió que había recuperado su voluntad, que se acabó, que se marcharía; a pesar de que nunca había sido amada de otra manera.

domingo, 27 de agosto de 2017

PUNTO Y FINAL

Mi contribución a Madriguera de historias, junto a la ilustradora Laura Camacho, en torno a la temática "Huellas".

laura camacho_punto y final

Surgieron ante mí como huellas de dinosaurio en medio de un desolado valle. Las vi después del “accidente”, cuando ella aún estaba inconsciente. Se presentaron con la nitidez de la lluvia resbalando sobre un cristal, tan decididamente que no entiendo como no me di cuenta antes.  La maletas,que llevaban días fuera del altillo donde solían guardarse; una nota escrita en una cuartilla doblada por la mitad,  medio oculta, disimuladamente, bajo el libro que acostumbraba a tener encima de la mesita de noche; sus quejas continuas sobre lo poco querida que se sentía; su estado de ánimo, tan lábil, tan cambiante…Todo se hizo presente junto a las pastillas rosáceas salpicando el suelo del dormitorio.
Cuando conseguí encajar todas las piezas, ella ya caminaba alejada de todo lo nuestro, lánguida y sinuosa; con su libro, sus maletas, su nota y una somnolencia perpetua que recordaba a los seres que nunca han existido.


jueves, 4 de mayo de 2017

... A UN FUERA DE LA LEY

Querido hijo adolescente:
Echo de menos tus caricias a media tarde, arremolinados en el sofá como un todo que descansa de miles de rutinarias aventuras; y tus risas inocentes e incondicionales, alejadas de la realidad, que miraban hacia un futuro amplio y arrogante, que no temían a nada; ambiciosas. Y ahora, que crees que ya no me necesitas, que te sientes autosuficiente para vivir, que lo mismo levantas rascacielos que los destruyes, me asusta que te alejes, y que cierres tus fronteras al mañana; que te olvides de quien eres. Ahora que quieres estar al margen de la ley, que eres menos adulto  de lo que te crees, me da miedo que me dejes en un desierto lleno de personas, pero sin ti. 
Ahora, cariño, quiero que sepas, por cursi que resulte, que eres la llama que alumbra mi existencia, y que por más lejos que te vayas yo continuaré en el mismo sitio.

sábado, 21 de enero de 2017

DE MENOS

Bulles entre mis recuerdos cuando bebo de más y  la libertad se cierne sobre mí como el aullido de un lobo llamándome hacia el infinito; cuando las musas estériles me abrazan pero no me dejan respirar; cuando me acarician y me dejan una estela de inspiración. Y a veces, cuando escucho música. La canción número 5 de Percy Sledge siempre eres tú.

domingo, 6 de noviembre de 2016

VAIVÉN



Los volantes de su falda se movían al ritmo de los sabores del helado y revoloteaban en un vaivén nervioso que demostraban lo mucho que le gustaba aquel cucurucho de sabores. Ya se notaba que esa falda iba a ocultar, en un futuro no muy lejano, unas onduladas caderas y un gusto indiscutible por la música bailable.  Ese largo pelo rizado y erizado por la humedad de la noche, una naricita pequeña y discreta, su insistencia en hablar a la gente cerquita de sus labios… Me era imposible dejar de observarla; sus siete años no eran excusa para ignorar ciertos datos. 

sábado, 15 de octubre de 2016

DETERMINACIÓN

Si la llamaban La niño no era por su indeterminación ante la vida. Él lo tenía muy claro. Eran los demás los que se negaban a verlo. Por eso tenía que teñir sus pestañas con rímel y colorear sus labios con gloss suavemente anaranjado. Para no dar demasiadas pistas usaba ropa de chico nada varonil. Su pantalón descansaba perfectamente sobre sus móviles caderas hasta medio muslo y se ampliaban hasta media pierna. La camiseta era de un ceñido blanco inmaculado y su pelo corto estaba meticulosamente estudiado para que un mechón reposara sobre uno de sus ojos, dándole un falso e interesante aspecto de descuido. Su aire de divo a lo Marlene Dietrich era indiscutible.

No comprendía por qué lo llamaban La niño, no le hacía justicia.

sábado, 8 de octubre de 2016

MI APORTACIÓN A "ESCRITORES POR CIUDAD JUAREZ", GRANADA

MISERIA Y MIEDO
Es cierto lo que dicen, que la miseria huele a mierda y a caca de perro. A veces la vida se vuelve miseria en un instante, sin apenas darte cuenta.
Hace meses que vivo con Luis (desde que mamá murió y mi casa se convirtió en un infierno de hombres exigiendo atención). Él hace como que me cuida y dice que me quiere. Antes me daba besos especiados con sabor a canela y jengibre. Pero ahora tengo miedo, y asco. Se trae entre manos asuntos que no llego a entender, o no quiero. Sale a deshoras y vuelve con la ropa revuelta, oliendo a pena negra, a veces manchada de un marrón seco - sospechoso. Yo no pregunto, pero sé que la gente del barrio lo mira con un respeto contenido que atufa a ganar de huir. Sus extrañas salidas siempre coinciden con un horror: la desesperación por la desaparición de Malú,  los llantos por el hallazgo del cuerpo descuartizado de María, la rabia por la violación de aquellas chicas del centro de la ciudad…
No puedo huir; le pertenezco, me lo dejó claro un día que le pedí explicaciones. Desde entonces tengo que soportar cada noche su aliento jadeante y húmedo en mi nuca cuando vuelve de sus correrías, y sus manos manoseando mi cuerpo como si fuera carne de mercado. Luego, cuando no me ve, vomito. En esta ciudad las chicas se sienten más libres en su casa; a mí el miedo me acosa dentro y fuera.

La miseria huele a mierda, pero el miedo suena a cadenas que se arrastran, y a resignación.

lunes, 8 de agosto de 2016

CRITICOS LITERARIOS

El purista crítico literario organizaba y apuntaba, y bebía vino tinto; en copa. Daba consejos sobre bes y  uves y comas mal usadas. Mientras cogía las patatas fritas con las manos y usaba el tenedor para pinchar las gambitas de la sopa, aseguraba, dedo en ristre, que el guion de diálogo no era igual que la raya de separación, y que las formas eran importantes para escribir una frase.

martes, 17 de mayo de 2016

VI MICROQUEDADA ZARAGOZA, MI APORTACIÓN


VIENTO SIN NOMBRE

El viento también sopla allí abajo, a lomos de la urgencia y la soledad. Se mete entre las rendijas de los desesperados y los impacientes, y anida en las casas deshabitadas, alentando el miedo de los débiles de alma. Agoniza meses después consumido por la suave  y perfumada brisa que vive en su interior.